Por Valentin Perez.
Algo insólito ocurrió en la Cámara de Diputados al abordarse el tema de la Reforma Política que envió la Presidenta Claudia Sheimbaum y que fue rechazada al no lograr los votos suficientes para su aprobación. Al hacer uso de la palabra Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, reconoció al dirigente del PRI Alejandro Moreno, a su coordinador de los diputados Ruben Moreira, quienes aportaron al propósito que se buscó, al dirigente nacional del PAN, Jorge Romero por su desempeño profesional, así como a Dante Delgado, Ivonne Ortega y Jorge Maynez. Mientras esto ocurría, cada ves que Monreal hablaba, a su costado derecho la diputada Maria Damaris Silva hacia gestos de desaprobación y torcia la boca en una muestra de desaprobar a su líder. Que esto ocurriera públicamente es un hecho que puede tener muchas interpretaciones pues en Morena jamás se habían referido a la oposición y menos por sus nombres en una actitud de civilidad política. Que hay detrás de esto, no lo sabemos con precisión pero en principio podría ser un síntoma de apertura que anuncia nuevos tiempos en la relación oficialismo oposición lo que resultaría muy sano y positivo para los momentos que enfrentamos como nación. Ricardo Monreal es un político profesional con un gran colmillo y eso permite establecer que no se pronunció de mutuo propio. Como se dice coloquialmente, traía línea.
Desde el farallon.
El que siente que lo deja el último tren a Quintana Roo, es el senador del Verde Ecologista, Eugenio Gino Segura, delfín de la Gobernadora Mara Lezama, quien ante la postura de su partido respecto a la Reforma Electoral, subió rápidamente un video muy zalamero en defensa de la iniciativa y en el que conminó a sus compañeros del Verde y PT a acompañar a la Presidenta Claudia Sheimbaum. Quien haya visto el video se preguntará, así o más servil. Gino debería estar muy consciente que ese tren de Quintana Roo ya tiene conductor y se llama Rafael Marin Mollinedo.
